Perros viejos: todo sobre la vejez canina

Perros viejos: cuando adquirimos un cachorro por primera vez, el último pensamiento que se nos cruza por la mente es que su vida es tan finita como la nuestra. ¿Cómo identificar esos primeros rasgos de vez? Será el tema central de esta nota.

Perros viejos: comparación entre humanos y perros

Cuando estudiamos anatomía humana y comparamos las diferentes formas de nuestro cuerpo con otras especies, nos damos cuenta de que existen  diferencias entre ellas, así como también grandes semejanzas. Por ejemplo, todos los seres vivos tienen un tiempo de vida máximo contemplado desde su mismo origen o nacimiento, y lamentablemente para nosotros los perros no son la excepción.

Los perros viven en promedio entre 9 y 15 años aproximadamente.

Claramente, hay razas de perros que tienen una expectativa de vida mucho más corta, en comparación con otras razas que alargan esa expectativa  a niveles impensables, incluso llegando a vivir hasta 20 años en casos muy particulares.

Hay muchos factores que inciden en la longevidad de los canes, entre ellos se encuentran: la genética, ciclos biológicos, la alimentación que hayan tenido en vida, cuidados e higiene.

Así como con los humanos, un perro bien cuidado podrá prologar su vida muchos años, siempre y cuando entendamos que esa vida debe contener calidad y bienestar para el animal.

¿Qué significa calidad de vida para un perro? Como pasa con los humanos, los perros deben gozar de horas de ejercicio, buen alimento, baños y cuidados higiénicos y estéticos, así como también visitas periódicas al veterinario para verificar vacunas y estado de salud en general.

La vejez de mi perro: cómo conocerla mejor

¿Cómo saber si un perro es mayor o menos que otro? Una de las características que resalta entre muchas otras es que un perro mayor que este por encima de los 9 años de edad se puede considerar un perro viejo. Mientras que un cachorro se le considerará como tal hasta cumplir el año de nacido.
A un perro se le puede considerar adulto cuando tiene entre 3 y 5 años de edad.
Algunos expertos coinciden que el primer año de vida de un perro equivale a 15 años humanos, por lo que un perro de un año es un perro adolescente. Y para cuanto éste llega a los 15 años de vida, en las razas más grandes, se puede decir que es un anciano mientras que en las razas pequeñas la diferencia es de unos veinte años en comparación.

Perros ancianos: enfermedades más frecuentes

Las características más obvias las podemos observar en sus comportamientos motores y sensoriales. Muchos perros sufren de catarata y pérdida de la audición o hipoacusia al envejecer.

¿Qué tiene que ver la edad con que mi perro pierda la vista o la audición? Esto significa la progresión del ciclo vital de todos los seres vivos. Muchos peludos se vuelven más lentos, saltan menos y prefieren quedarse en un ala de la casa donde no haya escaleras que deban subir y bajar para buscar su alimento o acudir al llamado de la naturaleza.

¿Cómo puedo identificar la ceguera en mi perro? Generalmente un perro que está perdiendo la vista tiende a alterarse por el mínimo ruido. No se lanza a correr tan velozmente como en sus años juveniles y puede que tropiece con obstáculos que a simple vista son evitables.

Algo similar ocurrirá cuando un perro este perdiendo la audición. No oirá a su amo llamarlo para la cena, pero es posible que escuche el timbre del vecino y esto lo altere pues será un estímulo diferente que no puede reconocer fácilmente.

Perros ancianos: prepararse para el inevitable final

¿Cómo podrías prepararte para la muerte de tu perro?  Si, en efecto, es muy difícil separarnos de un ser que nos acompaña en un nivel que ningún otro ser vivo lo hace. Sin importar cuán unida sea una familia o cuán cercanos sean unos hermanos o amigos, un perro, dirían muchos, es el mejor integrante de una familia.

La relación que se establece con este tipo de animales de compañía transciende edad, género, estatus social, nivel de estudios y cualquier otro rasgo humano. Es una conexión profunda y sublime que sobre pasa las palabras o la razón.

Es por todo lo anterior que algunos padres enseñan a sus hijos lo que es la pérdida de un familiar a través de la perdida de una mascota. Lo que no significa que la vida de un perro valga menos, todo lo contrario. Es tan valiosa su presencia en la vida de sus amos que aprendemos de ellos desde que comenzamos a compartir con ellos.

Nos enseñan las cosas simples de la vida, nos recuerdan la importancia de la paciencia y nos dejan saber sin palabras que la vida es un viaje corto que se debe llenar de buenos y simples momentos de felicidad.

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